LA CRISIS FISCAL QUE SE VIENE


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¿Qué va hacer el gobierno frente a este enorme desafío en sus finanzas? Podría, desde luego, contratar más deuda para solventar una crisis fiscal. Pero este gobierno ha venido agotando esta opción.

crisis fiscal

La caída de los precios del petróleo está generando, desde ahora, una nueva crisis fiscal del Estado mexicano.

Todo indica que los bajos precios del petróleo seguirán por un buen tiempo, por lo menos lo que resta del año. Incluso es posible que disminuyan más en la medida en que Irán se integre al mercado internacional de exportación de crudo. El precio del petróleo Brent siempre está por arriba de la mezcla mexicana de exportación. Utilizando al Brent como referencia, podríamos calcular un precio de crudo nacional de 31 dólares por barril para enero de 2017.

Supongamos que Hacienda adquiere coberturas a este precio para el año que entra. Este año, Hacienda aseguró un precio de 43 dólares netos descotando el costo de la cobertura. Estamos hablando, entonces, de una diferencia de 12 dólares por barril entre el precio asegurado de este año y el que tendríamos el siguiente. Se trata de una caída porcentual del 28% en los ingresos petroleros asumiendo que la producción se queda igual.

Ahora bien, el petróleo representó 21% de todos los ingresos públicos para este 2016 por lo que, una caída de 40% en el precio asegurado de los hidrocarburos, representaría una caída de alrededor de 6% por ciento en los ingresos disponibles totales para el año que entra.

¿Qué va hacer el gobierno frente a este enorme desafío en sus finanzas?

Podría, desde luego, contratar más deuda. Pero este gobierno ha venido agotando esta opción. Durante los tres primeros años del sexenio le han metido duro a la tarjeta de crédito: han endeudado al país en un monto equivalente al diez por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Es una barbaridad de dinero que ha llevado a que la deuda pública nacional alcance ya un valor de 47 puntos del PIB, medido en Saldos de los Requerimientos Financieros del Sector Público. El problema es que, si en 2017 el gobierno de Peña sigue endeudándose, corre el riesgo de perder credibilidad en los mercados internacionales.

Supongamos, entonces, que el gobierno no se endeuda más. Le quedarían tres opciones. La primera es seguir recortando las inversiones públicas. Pero este rubro, como comentaba ayer, está en sus mínimos históricos desde 1939.

La segunda opción es incrementar los impuestos. Hacienda seguramente seguirá cobrando altos tributos a las gasolinas una vez que se liberalice su precio el año que viene.

Queda, entonces, la última alternativa: disminuir los gastos corrientes del gobierno. En caso de no disminuir estos gastos, pues me temo que tendrán que subir impuestos, endeudar más al país y/o recortar inversiones. En cualquier caso, la caída de los precios del petróleo está generando una crisis fiscal nada fácil de resolver.

Indudablemete la tercera opción es la mas viable, dado que el endeudamiento ya esta llegando a cifras preocupantes y con el comportamiento de las economías globales no beneficiaría en nada intentar tapar el problema creando uno mas grande. Por otra parte el incremento de impuestos, pareciera una solución, pero, la recaudación de los impuestos no sera capáz de cubrir la crisis y en cambio generaría un crisis mayor. Sin duda la mejor opción es la reducción del gasto público, un mejor aprovechamiento del mismo tendría como ventaja no endeudar más al país.

 

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